Un parque Subterraneo para Manhattan.

Al pie del puente de Williamsburg y debajo del asfalto de Delancey Street, se extiende una galería subterránea del tamaño de un campo de fútbol. Hoy es un amasijo de tuberías oxidadas que se vislumbra al otro lado de las vías de la estación de metro de Essex Street. Pero hubo un tiempo en el que los tranvías que unían Manhattan con Brooklyn daban la vuelta en esta terminal construida en 1903 y clausurada justo después de la II Guerra Mundial. Ahora el arquitecto James Ramsey y el politólogo Dan Barasch quieren devolver este espacio a la ciudad transformándolo en un parque bajo tierra iluminado con unas lámparas de fibra óptica que canalizan la luz natural.

El proyecto se conoce como la LowLine y ya ha recaudado unos 120.000 euros entre más de 3.000 personas gracias a la web Kickstarter. «A todos nos sorprende el éxito de la idea”, explica el arquitecto Ramsey desde su estudio, «al principio muchos pensaron que era absurdo construir un parque bajo tierra pero en el barrio ha generado mucha excitación».

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